jueves, noviembre 12, 2009

La derecha salvadoreña es cínica y aparenta amnesia ante los desastres naturales en zona del Chichontepec.

Todos lo municipios que se desarrollaron en las faldas del volcán Chinchontepec, son extremadamente vulnerables al impacto de los fenómenos naturales. Se sabía de antemano que los municipios de Guadalupe y Verapaz, corrían el riesgo de ser “barridos” por las avalanchas del suelo licuado que se generaría cuando las lluvias se mantuvieran constantes por más de 30 minutos y precipitaciones pluviales a partir de los 70 milímetros. Bajo este escenario, estas comunidades estarían peligrosamente expuestas a desprendimientos que sobrepasaban los 70 millones de metros cúbicos, cuyas masas fueron estimadas a través de una investigación realizada por técnicos de GIPEA-ASIPES en un proyecto que fue denominado “Medidas preventivas y control de laderas inestables”, bajo la responsabilidad del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG). Posteriormente, el proyecto quedó en abandono por la irresponsabilidad del MAG y de las autoridades locales.
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Azul: ruta del deslave en Verapaz. En círculo: pueblos amenazados. Líneas intermitentes: Canales naturales. Café: Fincas cafetaleras.

Esta iniciativa de enfrentar el problema de las laderas inestables fue el resultado de las tragedias tectónicas y telúricas que acontecieron en nuestro país los días 13 de enero y el 13 de febrero de 2001, cuando dos terremotos de extrema violencia sacudieron la región, produciendo mil víctimas el primero y más de 400 el segundo. El primero tuvo una magnitud de 7.6, con epicentro a 39 Km. de profundidad en la zona de subducción frente a las costas salvadoreñas.

El segundo terremoto ocurrió el día 13 de febrero, con una magnitud de 6.5 en la escala de Richter. Su epicentro se localizó en las cercanías de Guadalupe, en donde muchas casas fueron destruidas. Muchos pobladores sufrieron heridas por la acción del sismo, pero solamente se reportaron la pérdida de 17 personas, 6 de las cuales murieron en el centro de Guadalupe y 11 fueron enterradas por un deslizamiento que ocurrió en la localidad de Tepetitán en la zona de la Finca El Carmen. La mayor parte de las extensiones de las fincas cafetaleras de cúspide del volcán son propiedad del presidente actual del COENA, Alfredo Félix Cristiani Burkard.

El terremoto del 13 de febrero, en la zona de San Vicente se desarrolló con una magnitud de 6.6 y una energía calculada de 1.99526x1022 ergios. Dicho sismo ocurrió a las 14:22 UTC (8:22 hora local) en la zona paracentral del país a una profundidad de 13.9 Kms. Un análisis en cuanto a su origen indica que este fue asociado con una falla geológica local, de inclinación vertical, y que se debió por el desplazamiento en la dirección norte-sur o este-oeste. Este terremoto fue superficial y ha sido asociado con la cadena volcánica de El Salvador, siendo una fuente diferente al que causó el terremoto un mes anterior.

De acuerdo a los datos suministrados por el COEN al 21 de febrero, esta institución reportó 315 muertos, 3399 personas heridas y 252,622 consideradas como víctimas totales. La proporción de mortalidad fue de 5.0 por cada 100,000 habitantes. Las áreas afectadas incluyen los Departamentos de Cuscatlán, La Paz y San Vicente; quienes reportaron una mortalidad de 81.3, 19.8 y 54.0 respectivamente por cien mil habitantes.

Desde el punto de vista de estructuras civiles, se ha indicado que para el 21 de febrero se habían reportado 57,375 construcciones, de las cuales 41,362 se calificaron como totalmente destruidas. El mayor número de casas afectadas ocurrió en el Departamento de La Paz con 88.7%, seguido por los Departamentos de San Vicente y Cuscatlán con 66.9% y 62.3% respectivamente.

Durante el segundo sismo ocurrieron varios derrumbes en las faldas del volcán San Vicente. La mayoría de ellos fueron superficiales y de gran extensión. Estos deslizamientos no tuvieron consecuencias inmediatas, ya que el fenómeno lo que produjo fue depositación de materiales a lo largo de las quebradas aledañas. Expertos hidrogeológicos de Suiza y Estados Unidos llegaron al sitio después de la catástrofe y dejaron ver la posibilidad que el fenómeno de desprendimientos de las laderas inestables se podría regenerar en las proximidades del volcán Chinchontepec por la acción de las lluvias y que las poblaciones de los municipios aledaños estarían expuestas a fatales consecuencias.

Desafortunadamente sus predicciones se validaron el 15 de septiembre. En esa fecha, después de fuertes lluvias, ocurrió una avalancha torrencial que resulto ser un nuevo desastre para la comunidad, destruyéndose unas once casas en la Colonia Santa Rosa del Municipio de Guadalupe y se produjo la pérdida de una vida humana. A raíz de lo anterior, el Gobierno decidió la excavación del cauce de la Quebrada El Derrumbo y la construcción de diques de contención, aspectos que mostraron desde su inicio una clara ignorancia científica y que su único propósito era el de poder lucrarse con los dineros de los préstamos que se obtuvieron bajo un convenio multilateral con el BID.

El Gobierno de El Salvador, mediante un Programa de Reconstrucción Nacional, firmó con el BID, el Contrato de Préstamo 1310/OC-ES, que incluyó entre sus actividades, investigaciones técnicas para la implementación de Medidas Preventivas y control de las Laderas Inestables. Dentro de este proyecto se impulsó un Sistema de Vigilancia, Alerta Temprana y Alarma, a efecto de prevenir oportunamente a las poblaciones más vulnerables sobre los comportamientos previos y consecuencias de los fenómenos naturales que podrían ocasionar aún más perdidas y daños.

El Municipio de Guadalupe es una localidad que se ubica a unos 50 kilómetros de San Salvador hacia el Este y desarrollado en las partes bajas de las laderas del volcán de San Vicente. El municipio se extiende sobre una superficie de 80 km2, que equivalen a unas 8000 hectáreas. Su morfología es de naturaleza volcánica, bastante compleja, caracterizándose por coladas volcánicas radiales configuradas en las quebradas, las cuales muestran un comportamiento intermitente, secas en verano y con algún caudal durante la estación lluviosa.

En consecuencia, antes de considerar por separado a los fenómenos sísmicos, volcánicos, derrumbes y avalanchas, tiene que contemplarse lo que la estructura local de la corteza terrestre impide en términos de fragilidad al sitio de Guadalupe y lugares circunvecinos. Los análisis morfológicos y neotectónicos muestran que dicha región (Guadalupe y Verapaz), es una región del mundo muy frágil. Una evolución permanente y de largo plazo está en progreso y lo único que uno puede hacer es entenderla y adaptarla lo mejor posible para limitar sus efectos perjudiciales.

Desde el punto de vista del mecanismo general que ocurre y basados en la información disponible, se propone que se prioricen los SAT para toda el área, incluyendo el Municipio de Guadalupe, que forma parte de una complejidad estructural en donde se ubica el fondo de una caldera antigua que actualmente se encuentra cubierta por materiales piroclásticos recientes y por la presencia de grabens locales rellenos por materiales coluvio-aluviales. Esta caldera al irse asentando como producto del movimiento de las fallas locales que delimitan los bordes de la caldera, va generando movimientos escalonados de fallas secundarias y asentamientos de materiales volcánicos recientes en las partes altas que provocan a su vez deslizamientos. Estos efectos aunados a la precipitación y escorrentía de las aguas principalmente en la época lluviosa, han provocado movimientos de avalanchas que se han venido a depositar en las partes bajas de la zona, provocando en muchos casos, la afectación de ciudades e inclusive la desaparición de algunas de ellas.

Evidentemente, en nuestro país existe una vastedad de información técnica y científica que pone de manifiesto el grado de vulnerabilidad del territorio y la constante amenaza de sufrir cualquier tipo de catástrofe natural, principalmente, que los riesgos son mayores por las consecuencias del irreversible proceso ligado al Cambio Climático que afecta a nuestro planeta.


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Rojo: rutas del deslave.

Con todo lo anterior, lo ocurrido en Guadalupe y Verapaz obliga a pensar en responsabilidades por “negligencia criminal” de los anteriores gobiernos en manos del partido ARENA, ya que por sus actos de corrupción malograron los mínimos esfuerzos que se hicieron para desarrollar una política de prevención y de ordenamiento de nuestro frágil territorio. Para la actual tragedia de más de 130 muertos y personas desaparecidas en el municipio de Verapaz, estas fatales consecuencias pudieron evitarse si las autoridades del MAG no hubieses dejado en abandono el sistema de sensores de avalanchas y Sistema Alerta Temprana (SAT) que se instalaron a lo largo de la enorme cárcava del volcán Chinchontepec y dentro de la ciudad de Guadalupe, bajo un convenio de préstamo con el BID (No. 1310/OC-ES). Estamos seguros que entre las 10,400 personas damnificadas de la zona, existirá más de algún testigo que podrá brindar testimonio de cómo quedó en abandono el sistema de prevención contra desastres que se desarrolló en el volcán Chinchontepec.

Desafortunadamente, al nuevo gobierno de Mauricio Funes y del FMLN, le tocará enfrentar y tratar de corregir con responsabilidad social todos los efectos sociales que les heredaron las corruptas administraciones de la derecha salvadoreña, obligándole a definir una objetiva política para prevenir y enfrentar los recurrentes desastres naturales; además, deberá priorizar las iniciativas de conservación y manejo de los recursos naturales del territorio. Los Tribunales Ambientales se vuelven una necesidad incuestionable, de esa manera, se podrán deducir responsabilidades por negligencia criminal como la evidenciada expresamente por las anteriores autoridades del MAG, que por su visión estrecha y corrupción que les caracterizó, destruyeron los sensores y desarticularon el Sistema de Alerta Temprana (SAT) que se instaló en el Municipio de Guadalupe y que pudo haber evitado la tragedia de Verapaz.

Otro aspecto que el nuevo gobierno deberá considerar, es la contratación de nuevo personal técnico y científico para que asuma la responsabilidad del monitoreo y seguimiento de los fenómenos naturales. Mucha de la gente que ahora se encuentra dentro del SNET y en Protección Civil, llegaron a tales puestos por compromisos partidarios y son el producto de la partidocracia del partido ARENA. La responsabilidad que implican tales cargos tiene un fuerte componente social y para estos funcionarios la responsabilidad no es hacia la gente sino para favorecer los intereses de la criminal burguesía salvadoreña.

Colaboración para El Trompudo
del Grupo de ex combatientes guerrilleros del ENAD

El Salvador, 12 de noviembre de 2009.

Reyzope

Reflexiones sobre la ofensiva del 89

“Este pueblo aprenderá a sonreír, a ser verdaderamente alegre, cuando verdaderamente haya una transformación profunda”. Monseñor Romero.

Se han cumplido 20 años de la ofensiva guerrillera de 1989, que demostró prácticamente un empate entre las fuerzas guerrilleras y el ejército oficial. Navegar en el tormentoso mar de los alcances de esta gesta, no es fácil. Apreciar su total dimensión requiere ojos capaces de resistir tanto luz de relámpagos, como densas sombras. Por ello, quizás es más viable encerrar en una cápsula el esquema de un pensamiento general que, al final de la partida, llevaría a concretar unos Acuerdos de Paz para terminar con un Estado militarista y oligárquico, aspectos que lamentablemente todavía se resisten a desaparecer en su totalidad.



Miles de salvadoreños se adhirieron al esfuerzo colectivo porque creyeron en la impostergable necesidad de cambiar estructuras caducas. Otros miles imaginaron que con la firma de tales acuerdos de paz, la guerra de liberación había sido traicionada, destruida, pero que con sus alientos y restos podía levantarse una nueva nación. En consecuencia, el pensamiento político de pioneros de la lucha de liberación nacional, como Farabundo Martí, Modesto Ramírez, Anastasio Aquino, Feliciano Ama, Salvador Cayetano Carpio, Mélida Anaya Montes, Jorge Schafik Handal y otros, no se vacía en un sistema, en un cuerpo doctrinal, ni se concentra en un proyecto. Tambien muchos no aspiraron a ser teóricos de la revolución, sino sus críticos. En este afán, condenaron a quienes, a su particular juicio, utilizaron la lucha revolucionaria, la deformaron o la mancharon. Contra ellos lanzan su imponente capacidad para la injuria y el desprecio. De estos traidores y supuestos redentores e iluminados, tránsfugas, hay muchos en este país.

En este vigésimo aniversario de esa gesta heróica, se explica que muchos de los insignes luchadores proponían soluciones inmediatas y no la transformación esencial de la sociedad de nuestro tiempo. Sus fines eran nítidos, y quí sólo podemos señalar algunos: creación de instituciones democráticas y al servicio de la colectividad, como la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, la Policía Nacional Civil, un Tribunal Supremo Electoral, el Consejo Nacional de Seguridad Pública, la depuración de la Fuerza Armada, una nueva filosofía para la misma y la total desmilitarización de la sociedad, el fin de la represión y la violencia oficial,  el respeto a la vida, los derechos y la dignidad del ser humano, el cumplimiento estricto de la ley, entre otros, que ciertamente se concretaron con la firma de los Acuerdos de Paz.

Diremos, además, que esa estrategia esgrimida por el FMLN para alcanzar la victoria no se fundaba simplemente en la violencia revolucionaria, sino en la creación de conciencia y decisión popular, que se impondrían en una especie de plebiscito nacional. Idea que en otros países se ha envuelto en una exposición profética, sin precedentes y sin continuadores. Viene a nuestra mente la extraordinaria gesta liberadora y concertadora del pueblo de Vietnam. Con otra simbología y connotaciones los ejemplos de China, y Rusia en su momento. Aquí, cerca de nuestras fronteras, la heroica lucha de Nicaragua, que también tiene sus “iluminados” y tránsfugas y "arrepentidos", como los creadores del "Adiós muchachos", canto pusilánime al deseo de poseer una visa de los Estados Unidos.



Esa concepción ideal de la vida pública, pensada y llevada a la práctica por los pioneros de los movimientos de liberación, se enmarcaba en el supuesto de una América Latina unida y organizada, política y económicamente, conforme a la voluntad de cumplir una misión en el proceso de la historia humana. Desde este punto de vista, es el mismo espíritu que acompañó las batallas de José Martí, Simón Bolívar, Farabundo Martí, San Martín, Francisco Morazán, Augusto César Sandino y el guerrillero heroico Ernesto Che Guevara, sólo para nombrar algunos.

Muchas veces la igualdad de hombres, modos, artes, lengua y aun el paisaje, permiten, impulsan a crear una hermandad de pueblos. Cómo se cumplen tales legados! Lo estamos viendo con la sucesión de gobiernos democráticos y progresistas en América Latina. Nuestras repúblicas se convierten en el escenario del mayor milagro en la historia del hombre: el nacimiento de la raza síntesis, formada con las virtudes de todas. "La raza final, la raza cósmica", como en un gran momento escribió José de Vasconcelos.

En suma y en esencia, la unión de estos pueblos se configura como un ideal lejano, de largo madurar, situado más allá de las circunstancias pasajeras. Está todavía el aporte de la guerra de liberación en nuestro suelo, que todavía no se ha documentado los suficiete ni se ha comprendido en su justa dimensión, pero esto no quiere decir que la aspiración a la unidad de nuestros pueblos no sea estímulo para la lucha. Desde luego, la integración y la definitiva independencia de todos nuestros países, no pueden alcanzarse si se hacen concesiones a las oligarquías. Sobre este aspecto hemos venido reflexionando y haciendo llamados respetuosos al presidente Funes, no con el deseo de un enfrentamiento directo con los sectores económicamente poderosos, sino en la impostergable necesidad de establecer reglas claras en el modelo económico y el sistema político, para que, finalmente, se otorgue igualdad a todos los salvadoreños. No es mucho pedir, si retomamos el hilo histórico de las gestas por la soberanía y la independencia de nuestra América.



Asimismo, desde esta tribuna y en coherencia con lo señalado, hemos sugerido a la dirigencia del FMLN, que ahora es tiempo de activar con creatividad y sabiduría las secretarías de la juventud, de ideología y organización, para preparar a sus reservas, a la juventud, con miras a las luchas por venir. Para ello será necesario actuar con imparcialidad, con verdadero sentido de la realidad, removiendo obstáculos (cuadros intermedios del partido de izquierda, que a lo largo de los años han mostrado incapacidad, pero mucha astucia para mantenerse como responsables de secretarías claves) y nombrando militantes destacados, no siempre sumisos y “cercanos” a dirigentes históricos. Cinco años apenas son la punta, el inicio de la gran batalla.

Muy bien recordamos los comienzos de la lucha hace más de veinte años, cuando las jóvenes generaciones señalaron las aspiraciones y las inconformidades colectivas, la realidad de la patria. Y eso era bastante. Su influencia se extendió en muy amplios círculos; es decir, formó toda una generación de auténticos combatientes, de consumados luchadores, no sólo milicianos y guerrilleros, sino verdaderos transformadores sociales.

Por eso, en la celebración de este nuevo aniversario de la batalla de 1989, es bueno preguntarse si ese esfuerzo colectivo, ese enorme trabajo forjador de libertades tuvo -visto desde ciertos ángulos- validez moral. Se puede conducir a una mayoría a la humillación o a la muerte, empeñándola en una lucha cívica que las circunstancias condenaban al fracaso? Ese es, sin duda, un planteamiento falso de la cuestión. Si los dirigentes pudieron, en algún grado, al final de la lucha, caer en la duda y el desaliento, el deber se agotó en el momento en que depositaron -o lo intentaron- su voto. Cumplieron lo que a ellos se les pidió y vivieron, además, ese momento que da claridad y sentido a la existencia. Los que se han mantenido fieles al legado de los pioneros, de aquí y de otros suelos, que en realidad son la mayoría, saben que la lucha no ha terminado, que el pueblo todavía está a la espera de los cambios anunciados, prometidos. Por ello la formación de la conciencia social, la combatividad, la coherencia de lo que se declara con lo que se hace, deben ser la guía, el camino hacia nuevos derroteros.

Con todo, no se puede juzgar tan a la ligera a los dirigentes de aquellas jornadas, decirles apresuradamente que se equivocaron al firmar los Acuerdo de Paz, sin antes haber concretado claramente un pacto económico social, indemnizaciones y entrega de tierra a los lisiados y combatientes de la guerra. Debemos decir también que esos comandantes no eran ni un coro de ángeles, ni una legión de héroes. Ha corrido largo el río del tiempo, 20 años ya, desde la ofensiva militar de 1989. Entretanto, mucho ha acontecido  en el mundo, en nuestro mismo país. En ese transcurso se repitieron ocasiones dramáticas, en las que las voces de ayer -no importa que ya fueran opacas- debieron haberse escuchado: la destrucción de la república española, los acosos contra el gobierno anticolonialista cubano, la rabia impotente de los jóvenes por sus universidades invadidas, la violencia y las persecuciones. Unos cuantos hechos, entre mil.

En el presente, otros y terribles problemas nos agobian: crisis económica generalizada, desempleo masivo, delincuencia común y el crimen organizado en aumento. En el centro de la vorágine, la inconformidad y los ataques viscerales de la oligarquía contra el tibio intento de hacer una revisión o una “reforma” fiscal. Los inconformes vienen de distintos espectros y escenarios. La confusión revela -en el mejor de los casos- ausencia de sentido crítico, olvido de los términos exactos de la lucha de los contrarios, del materialismo histórico y dialéctico. No es vana la lucha por la unidad del pueblo si no se dignifica antes la vida interna del país? Si ustedes lo prefieren, ya que intentamos reflexionar sobre un hecho trascendental de hace 20 años, no es la costosa edificación de una política internacional grandilocuente y hueca sólo una manera de conducir y manejar la atención pública con el propósito -fallido hasta ahora- de apartarla de los gravísimos problemas, cuyas soluciones no encontramos?



Si todo lo dicho es error de juicio, de apreciación histórica, carece naturalmente de importancia. El hecho trascendental es el punto de partida para muchas de las cosas actualmente en vigencia. Pero si fuera oportunismo tardío, búsqueda senil de beneficios ya inútiles, se demostraría que ese glorioso contingente representativo de lo mejor del pueblo salvadoreño que se alzó en noviembre de 1989, no fue nunca coro de ángeles ni legión de héroes, sino simplemente combatientes al servicio de las mejores causas de esta nación, transformados ahora, muchos de ellos ya mayores, en seres cansados que cuando la noche se aproxima y el alma cae, quieren acercarse a un poder. Lo decimos simbólicamente, para entregarle lo único hermoso que poseían: un puñado de recuerdos de su ilustre juventud.

Pocote

20 años después de la ofensiva del 89

Muchos de los que tomaron la opción de las armas, hace veinte años, como camino para realizar las transformaciones sociales en este país,llevaron a cabo una medición de fuerzas con la derecha oligarca de este país y con sus vasallos los chafarotes.

No todo salió como se había planificado. En la medición de fuerzas de noviembre del 89, se perdieron valiosas y heroicas vidas entre los "muchachos". Aunque había conocimiento de la posibilidad de perder la vida en la gesta histórica, les aseguro que no se escatimó esfuerzo, espíritu, ni agallas para llevar a cabo aquella gran empresa.

Los enemigos de siempre del pueblo -los oligarcas y chafarotes- no pudieron asimilar lo que tenían enfrente y se decantaron por el camino más fácil, como fue el de masacrar a diestra y siniestra a la población. Desde los aires y con el uso de aeronaves con metralla y bombas, se asesinaron poblaciones indefensas, como fue el caso de las colonias Santa Marta y Los Santos I y II, así cómo barrios populares de Apopa y la Zacamil, entre algunos.



Luego de los Acuerdos de Paz, tuve la mala fortuna de conocer a un piloto de la tenebrosa Fuerza Aérea, que tenía el mote de "matazón". Este apodo le había sobrevenido debido a que al equivocar coordenadas en un reconocimiento aéreo, había masacrado y, prácticamente, borrado del mapa a un cantón en el oriente del país. Eso sí, estos imbéciles NUNCA erraron bomba y metralla en las colonias "pudientes" de San Salvador.

En ese instante que escuchaba la anécdota del infeliz chafarote, llegaron a mi memoria el estado mental y el nivel de impacto de las equivocaciones de los ejecutores. Valoré y pensé en las consecuencias de las malas decisiones de los cabecillas, como fue aquella en que ametrallaron a los mártires Jesuitas.

Las desigualdades, las iniquidades y las necesidades de la población salvadoreña, eran acalladas a punta de bala, bombas y persecuciones. No cabe la menor duda que estábamos en las garras de sicópatas asesinos que tenían las leyes a su favor.

Lo más complicado es que al comparar en perspectiva y retrospectiva las raíces del conflicto con nuestra realidad actual, muy pocas cosas han cambiado en favor de las mayorías. Quizá el único aspecto en el que se ha evolucionado es que ya no te matan físicamente por expresar tus ideas.

Aunque debo de aclarar que aún hay sectores, en estos tiempos de cambio, donde te matan económicamente si cometes el error de expresar tus inclinaciones políticas de izquierda. Sin más, te desplazan por tus pensamientos, ya que la empresa privada está poblada en su gran mayoría por una derecha recalcitrante, oscura y obtusa.

El atropello y el sometimiento al trabajador es el pan de cada día en la empresa privada, las prebendas hacia la gran empresa se mantienen y si no, cómo se explican ustedes esa gran cantidad de publicidad en la derecha mediática? Me pregunto, entonces, si 20 años después hemos llegado al lugar por el que tanto se luchó?

Los derrumbes, los desastres y las desgracias afectan a los mismos rotos de siempre; años y gobiernos han pasado en estos veinte años sin pena ni gloria. Continúo preguntándome si, 20 años después, existe todavía la esperanza de conseguir, como pueblo que somos, por lo que tanto se trabajó y se empeñó el alma?

La muerte visita todos los días las casas en los barrios y colonias donde pernocta el verdadero pueblo salvadoreño. A veinte años de la ofensiva guerrillera, hay una luz al final del camino para aliviar todas nuestras necesidades y vicisitudes, o acaso el esfuerzo realizado durante el conflicto armado no valió de nada?

El pueblo nunca es escuchado, incluso en estos tiempos de "cambio". A pesar de que ahora tenemos un gobierno de izquierda, será este gobierno un prototipo del gobierno por el cual tanto se luchó, o debemos de trabajar por otro?



Loor y gloria eterna a nuestros mártires, nuestros hermanos y hermanas, y a nuestros combatientes del FMLN que ofrendaron su sangre por una patria mejor!

Atlacatl

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miércoles, noviembre 11, 2009

Después del "diluvio", la reconstrucción

En momentos de crisis y catástrofes, como la que en este momento sufre el país, se producen hechos lamentables como los infaltables casos de corrupción y el oportunismo político, sobre todo de funcionarios y dirigentes que desde hace rato perdieron el apoyo no sólo de sus mismos simpatizantes y militantes de su partido, sino de la población consciente que por largos años únicamente les ofrecieron obras y ayudas personales, pero que nunca se concretaron.

Se conoce, por ejemplo, que a una comunidad de San Vicente, de las más afectadas por las copiosas lluvias y la inundación, les han prometido enviarles “toneladas de ayuda” en alimentos, medicinas, ropa y más, siempre y cuando depositen en una cuenta bancaria de los Estados Unidos $5.000.00. La denuncia fue hecha por el canciller Hugo Martínez, quien pidió a los alcaldes, a los gobernadores y a las comunidades no dejarse sorprender por personas e instituciones sin escrúpulos que desgraciadamente se aprovechan del dolor y de las necesidades para cometer acciones deshonestas.

El mismo alcalde Norman Quijano, también intenta sacar partido del desastre (los departamentos de San Vicente y San Salvador han sido de los más afectados) repartiendo platos de comida, algunos cereales y unas cuantas láminas a familias vinculadas con el partido Arena. Por supuesto se hace acompañar de camarógrafos y fotoperiodistas. El hecho lo denunció el gobernador de San Salvador. En anteriores catástrofes también se ha conocido de hechos similares, sobre todo en la distribución de la ayuda otorgada por la comunidad internacional. Recordamos muy bien cuando un Ministro del Interior (actualmente de Gobernación), del gobierno de Francisco Flores, intentó “persuadir” al alcalde de Santa Tecla, Oscar Ortiz, de aceptar ayuda del régimen, repartiendo víveres, frazadas, ropa y colchonetas, con los colores del partido Arena.

Esperamos que en las actuales circunstancias se proceda con honestidad y se brinde asistencia oportuna y suficiente a las familias damnificadas, además de aprovechar este golpe de la naturaleza para iniciar una reconstrucción basada en las recomendaciones de organismos responsables y expertos en hidrología, geología y estudio de suelos. La vulnerabilidad del territorio ya no permite seguir construyendo en lugares que una y otra vez han sido el epicentro de todo tipo de desastres. Además, aunque hasta ahora únicamente se han escuchado amonestaciones verbales, es posible esperar un mínimo de consecuencia entre las declaraciones y los hechos. Esto es necesario no sólo por razones éticas, sino también políticas. En el momento presente, el Estado salvadoreño se encuentra debilitado no sólo desde el punto de vista financiero, sino también desde el ideológico-político. Con todo, el nuevo régimen mantiene una reserva moral considerable y, desde luego, un apoyo masivo de la población.

La deshonestidad cultivada por los gobiernos areneros jamás debe repetirse en este país, no sólo por las estafas, desfalcos, robos cometidos contra las arcas del Estado, sino por malversar ayudas internacionales y permitir alegremente la evasión y la elusión fiscal, así como el contrabando. Es más, la corrupción en la entrega de permisos para que los constructores “amigos del partido” destruyeran macizos boscosos y desforestaran regiones que han constituido desde largo tiempo reservas forestales, con nichos ricos en especies de la flora y la fauna, son una de las principales causas para que los grandes deslaves se produzcan en el volcán de San Salvador, la finca El Espino, la Cordillera del Bálsamo y otros sitios tanto en la zona metropolitana como en San Vicente, San Miguel, Santa Ana, La Libertad y Usulután.

Los funcionarios actuales de Protección Civil, Gobernación, Ministerios de Medio Ambiente y Obras Públicas han adelantado que el programa de asistencia no sólo va encaminado a ayudar a las familias damnificadas sino que en un enfoque global reconstruir de manera distinta muchas de las comunidades e infraestructura dañada. Faltaría, sin embargo, que este reconocimiento de la vulnerabilidad estuviera acompañado de datos más concretos. De otra forma, la desilusión y el escepticismo del ciudadano común inevitablemente aumentarán. Eso ocurrió con los ex funcionarios areneros quienes luego de entregar pequeñas ayudas a las personas y a las comunidades, basándose siempre en “lista de afiliados al partido”, nunca más regresaron y todo se quedó en la publicidad y en la propaganda.

El gobierno del presidente Funes, en una medida rápida y efectiva, ha reasignado 150 millones de dólares del programa anticrisis para contribuir a la reactivación de comunidades afectadas por las inundaciones, así como para ayudar a las familias que han perdido sus viviendas y sus cultivos. La coordinación nos parece eficiente y hemos comprobado como las instituciones involucradas (Medio Ambiente, Obras Públicas, Protección Civil, Salud Pública, gobernaciones, alcaldes, diputados, Educación, Gobernación, Defensa, Seguridad Pública y otras instancias) se han movilizado rápidamente a las zonas afectadas. Es lo menos que se podía esperar de un régimen que desde un principio se mostró a favor de los “más vulnerables”, en una “opción por los pobres”, como expresó claramente el primer mandatario en su discurso de toma de posesión.

La verdad no parece que esto sea demasiado pedir, que las familias que se quedaron sin techo (vivía en casas de lámina y de cartón) en zonas marginales como Fenadesal y otras en Soyapango, sean reubicadas en otros lugares y entregarles hogares decentes, dignos, para iniciar una obra social y humanitaria. Quizás a algunos políticos, sobre todo del espectro de la derecha, la medida les parezca antipática y fuera de proporciones por el inmenso valor a favor del gobierno y de determinado partido político que ella tenga; pero sería parte de ese inmenso programa de Casa para Todos que ya ha comenzado y que entendemos comienza a materializarse con la primera entrega en diciembre de este año.

De los grandes desastres surgen también grandes oportunidades. Los ejemplos sobran en el mundo. De hecho, ahora que ya tenemos relaciones diplomáticas con Cuba debe aprovecharse la experiencia y el conocimiento que los cubanos tienen en la materia para solicitarles asesoría y capacitación. Lo mismo Obras Públicas debe firmar convenios con la embajada del Japón, que tienen también mucha experiencia en sismos y en solucionar rápidamente grandes hundimientos en la tierra. Estamos seguros que esas famosas cárcavas y “mega” hoyos como aquí les llaman, serían efectivamente reparados con alta tecnología por expertos de ese país del Sol Naciente. Sobre estos temas de convenios y cooperación de muchos países del mundo, profundizaremos en próximos comentarios.

Pocote
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Mercaderes del dolor


No sé a ustedes, pero a mí me revienta cuando estos políticos de cuarta quieren, con sus acciones populistas, obtener lucro electoral a costa del dolor de las mayorías en los tiempos de crisis o de grandes calamidades.

El día de ayer, por ejemplo, el alcalde de la capital, al que muchos conocemos como la "Llorona de la Escalón", utilizó a los medios propagandistico al servicio de la narcoderecha, y a todo el que se la ha puesto en frente para "demostrar" lo que en la práctica no ha hecho.

Les aseguro que visitó más medios de propaganda que comunidades en dificultades. Seguramente que en las pocas comunidades en las que se le vio, debió de coordinar con la televisión derechista para aunar esfuerzos y "hacer equipo" para salir bien retratado.

Ustedes se recuerdan que en la comunidad Nuevo Israel y para el evento electoral pasado, se le observó en más de una oportunidad prometiéndole babosada y media a la pobre gente? De eso ya pasó más de un año. Otro invierno ha llegado al país, y el alcalde se ha hecho "el de los panes" con tanta promesa vana, y ya no se le ha visto por aquellos lares.

Ahora argumenta este tipejo, y con la ayudita de las televisoras, que es responsabilidad del Ejecutivo realizar lo de las bóvedas, promesa con la cual, en tiempos electorales, ganó adeptos. Me pregunto: por qué no va a decirle eso a la gente, recuerdo que este miserable decía que tenía amigos pistudos ya comprometidos con la construcción de las bóvedas. Entonces, qué pasó?

Pero el cinismo es tal en este llorón, que ahora ha comenzado a hablar de lagunas de laminación y de otros artificios. Un periodista le expresó que era nuevo ese tema y que no se tenía conocimiento de esa propuesta. El llorón intentó salir de campeón y explicó que en el 2005 se había comenzado a barajar esta posibilidad, para disminuir el caudal del Piro y la Lechuza.

El periodista le preguntó: "bueno, y si desde el 2005 tenían este proyecto en ARENA, por qué razón no lo realizaron?". Ahí se hizo el desentendido y salió con frases a lo Capulina, entre "yo no sé", "a lo mejor", "quién sabe".

La Llorona de la Escalón debería de ponerse a trabajar, dejar de robar, dejar de despedir a trabajadores municipales y dejar de estar disculpándose por su ineptitud e ineficiencia. Ya basta de tanta canallada. Estamos cansados de que en tiempos de dolor, estos hijos de la guayaba quieran aparecer  intentando "jalar" agua para su molino.

Lo cómico de la situación fue que en un canal de televisión, no sé cómo este llorón logró meter en la plática del desastre el proyecto del Metrobus. He intentado captar la forma en que puede caber semejante desfachatez en estos tiempos de angustia y dolor y no le veo entrada por ningún lado, por más cálculos matemáticos y reflexiones  filosóficas que le apliqué al volado.

La doña que estaba a mi lado, con una inteligencia emocional muy propia de ella y observando mi "encachimbamiento", me dijo, de una forma serena y pausada: "Si cupo Pilatos en el Credo, cómo no va a caber semejante sinvergüenzada y chantaje en tan grande leperada?".

Atlacatl

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martes, noviembre 10, 2009

Los vividores de las angustias públicas deben pagar sus impuestos

 
Las organizaciones sociales aglutinadas en el Foro de Concertación nombrado por el gobierno, han pedido que este sea más enérgico y radical en la “Reforma Fiscal”, al tiempo de plantear la necesidad de aumentar el salario mínimo y otras prestaciones a los trabajadores. Como era de esperarse, no hay puntos de entendimiento con las cúpulas empresariales que no están “totalmente de acuerdo con varios artículos que, a su juicio, atentan contra “la estabilidad económica y son claramente impuestos disfrazados”.

En el Foro están representados los empresarios, trabajadores, empleados, profesionales y académicos. Desde luego, tambien funcionarios gubernamentales. Al respecto ¿es respetable en momentos de crisis y calamidad pública proclamar y sostener la libertad de comercio y demás garantías para que la “libre empresa” fije sus propias reglas, entre ellas el aumento despiadado de los precios a productos esenciales como los alimentos y las medicinas? ¿Hay alguien en el país que pueda cultivar con optimismo la ilusión de soluciones “tripartitas”, cuya base es la fantasía de combatir la especulación con la generosa ayuda de los especuladores? Son preguntas que nos gustaría que el presidente Funes pudiese responder.

Las cúpulas empresariales sostienen que “en épocas de crisis económicas agudas, no es aconsejable impulsar una reforma fiscal y mucho menos aumentar los impuestos a la población”; por el contrario, los funcionarios del gobierno responden que “es el momento más adecuado porque se trata de proteger a las familias más vulnerables”. En este país, por largos años se han postergado cambios necesarios en el sistema económico para tratar de establecer equidad en la sociedad, ponerle paro a los abusos, evitar los privilegios y no permitir la evasión y la elusión fiscal, así como el contrabando, que de manera directa afecta a los empresarios honestos y a las mismas arcas del Estado. ¿No es hoy evidente la necesidad de mantener un equilibrio entre precios y salarios, sin confiar ese propósito a la ilusión de insuficientes y complicados aumentos parciales en los salarios, mientras se mantiene, así estimulado, el libertinaje de los precios?

En el pasado, y pensamos que así será en el presente, el sólo anuncio de las justas y desesperadas demandas de aumento en los salarios obreros ha estimulado la espiral ascendente de los precios que vuelven a subir cuando ese aumento se consigue. Sería ocioso repetir la exposición de los factores reales del problema. Todos los sectores representados en el Foro de Concertación Social y Económica saben que el alza de los precios afecta a todos los salvadoreños. El mismo aumento de salario mínimo es sólo un alivio parcial, insuficiente y sólo para un sector, en cierto modo, privilegiado de los consumidores.

Con la crisis mundial que repercute fuertemente en nuestro país, se ha modificado radicalmente el panorama de las relaciones entre la clase trabajadora y el sector patronal: no hay forma de superar el cáduco estilo sindical de buscar únicamente el “economismo”, lejos de introducir reformas radicales en los contratos colectivos. Y crisis hay y ella es grave: en los dos últimos años se han perdido más de 40 mil empleos, según datos del Seguro Social, además de que ha subido el costo de la canasta básica en un 15%. Por lo demás, y es una preocupación general expresada en el Foro Económico, toma cuerpo la situación de los trabajadores no sindicalizados (durante los 20 años de regímenes areneros, prácticamente se liquidaron todos los sindicatos y las asociaciones de empleados públicos. Los que sobrevivieron se plegaron a las exigencias del gobierno), huérfanos de toda protección legal.

Además, la situación de los trabajadores agrícolas es apremiante, ellos son víctimas obligadas de la carestía y siempre fueron marginados de toda medida jurídica y humana. EStos últimos no tienen acceso a la seguridad social ni a un retiro digno. Esta desesperante situación caracteriza el escenario de estos días, cuando se promueven esas tímidas revisiones en el sistema fiscal. Por eso, grandes sectores de la población exigen una definición concreta de la política gubernamental: se cederá al chantaje de las cúpulas empresariales, con lineamientos de la oligarquía, o se profundizará en tales reformas para aliviar un tanto la pesada carga sobre las espaldas de las mayorías poblacionales.


La pregunta obligada es: seguiremos rindiendo culto a la divinizada libre empresa y al mercado? En este lamentable caso, todo pesimismo parece razonable. No estamos exigiendo grandes compromisos ni un abierto enfrentamiento con los “grandes empresarios”, únicamente una definición y reglas claras para saber a qué atenernos. Los que obtienen millonarias ganancias deben pagar más, ser honestos en sus declaraciones de la renta y la cancelación del IVA. Los consumidores de bebidas embriagantes de “marca” y los que poseen carros lujosos, yates y más, también deben pagar sus costosos caprichos o gustos. ¿Cómo es posible que cancelen grandes impuestos por sus posesiones en Miami y otras ciudades de los Estados Unidos y los quieren evadir en su propio país?



Todos comprendemos las dificultades y complicaciones de una política que se oriente hacia el control de los precios. Los “grandes empresarios” e industriales están siempre dispuestos a cooperar con promesas que a nada los comprometen, sino que a tolerar la menor limitación a su situación privilegiada.

Muchos años del sueño de la prosperidad, sostenido con la tésis hamiltoniana “de crear la riqueza, aunque se concentre en pocas manos, que ya después rebasará esa limitación para beneficiar a todos”, permitieron a la burguesía, vigorizarse con subsidios y estímulos directos e indirectos, multiplicados con su protectora alianza con las grandes empresas transnacionales; cimentar y ampliar su poderío hasta el grado de la impertinente altivez que hoy muestra, amenazando al gobierno cada vez que el poder público anuncia una medida de sano nacionalismo o algún esfuerzo por hacer menos injusta la distribución de la riqueza nacional.

Esa acrecida iniciativa privada se ha opuesto -hasta hoy victoriosamente- a la “reforma fiscal”, indispensable para nutrir al fisco con la equitativa contribución de quienes más beneficios y lucros obtienen en sus empresas y no con hacer recaer las máximas obligaciones fiscales con impuestos al consumo (o uso de) artículos y servicios indispensables sobre la masa cautiva de todos los consumidores, sin discriminación entre aquel que de casi todo carece y quienes de la angustia pública obtienen el incremento de sus fortunas privadas.

La salud del país sucumbirá, más pronto o más tarde, a nuevos triunfos del interés de la “libre empresa” sobre las necesidades vitales de la mayoría de salvadoreños. Este parece ser el dilema que se plantea hoy al gobierno de Mauricio Funes. Después de tantos triunfos de los poderosos sectores empresariales, el país espera el anuncio de una victoria popular que anteponga el interés de la nación y de los sectores mayoritarios de su población, al del lucro excesivo –en tiempos de crisis multiplicado más allá de toda esperanza fenicia— de un sector privilegiado el cual, a la hora de las precisiones, ni siquiera puede demostrar su condición salvadoreña.

Pocote
 

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Lluvias diluviales ponen de manifiesto la vulnerabilidad y la pobreza de nuestro pueblo




Este es sólo uno de tantos avisos, damas y caballeros. Siempre, todos los inviernos habrá fuertes lluvias y ocasionalmente potentes y destructores fenómenos meteorológicos. Si no nos preparamos, cada invierno traerá su lote de desolación y muerte. Con el cambio climático que se acentúa, los huracanes de multiplicarán y desarrollarán cada vez más un poder destructivo que irá incrementándose.

De una cosa debemos estar seguros: mientras nuestro pueblo malviva en la extrema pobreza y habite en zonas marginales y zonas de riesgo, desgracias como  las provocadas por el huracán Ida se repetirán.

Repetimos la pregunta que nos hicimos hace varios meses atras, cuando se nos vino encima un frente frío : dónde diablos están los Fondos del Milenio?

Se supone que todo ese dinero debió haber sido utilizado para construcción de viviendas dignas fuera de las zonas donde la gente vive en condiciones deplorables. Muchas viviendas en barrios marginales de la capital y de zonas de riesgo en el interior del país, fueron arrastradas por correntadas. Y aunque se ha declarado estado de alerta, la ayuda del gobierno tardará en llegar.



Qué pasa? Todos los años es lo mismo, los gobiernos areneros se cruzaron de brazos y nunca hicieron nada para tan siquiera paliar esta situación extrema. En lo que si se "pintaron" fue en robar, en talar árboles en  zonas que debieron protegerse, en no construir obras de mitigación y, sobre todo, en zamparle miedo a la población e incitarle a malgastar y reventar sus paupérrimas economías y terjetas con créditos asesinos en los supermercados de sus allegados, con sus famosas alarmas de colores.

Llegó el nuevo gobierno y tal parece que ya existe un planeamiento para meteoros y catástrofes, pues vimos cómo reaccionaron a partir del mismo sábado, con la maquinaria pesada del MOP en acción. Lo vimos con nuestro propios ojos y  felicitamos al nuevo gobierno. 

Muchas de las personas damnificadas, víctimas de todo lo que la naturaleza nos mande, han aguantado "más de lo mismo" desde que el país sufrió con los terremotos y meteoros como el huracán Mitch, pasando por el Stan y terminando con el Ida.

Los damnificados de hoy son aquellos quienes por falta de ayuda (robada) no pudieron construir sus viviendas en zonas seguras, con materiales de construcción sólidos que puedan sostenerse cuando llegan este tipo de temporales.

Desde esta tribuna y desde que el gobierno del presidente Funes se instauró, nosotros siempre hemos pedido que se enjuicie a los ladrones que robaron el dinero del pueblo, ese y el de las ayudas internacionales que serviría para reconstrucciones y ayuda directa a los más necesitados.  Los ex-mandatarios areneros y sus clicas no sólo cometieron criminales robos sino que hasta hoy estamos viendo y sufriendo en carne propia los efectos de su ambición y corrupción extremas.

No son los fenómenos naturales los que castigan al pueblo, sino la pobreza y el desamparo al que lo han sometido los de siempre. "Fenómenos naturales", "muertes naturales" repiten hasta la saciedad los medios de desinformación. No, señores, esta tragedia no es nada natural, esta tragedia es, básicamente, social.

Es un momento para indignarse, sí, pero que esta indignación no sea un freno que nos lleve a quedarnos de brazos cruzados. Que esa indignación nos sirva de bujía para encender nuestra energía de solidaridad,  pues hay que recordar las famosa frases que dicen: "sólo el pueblo salva al pueblo" y "Hoy por tí, mañana por mí".

Invitamos al pueblo en general, as­í como a los hermanos en el extranjero, organizaciones humanitarias y otras, a enviar su valiosa ayuda a los hermanos damnificados.

He aquí la información enviada por la Dirección General de Protección Civil :

"Cuando los desastres golpean, todos debemos ayudar a los damnificados. Para asegurar que esa solidaridad y generosidad lleguen a donde son requeridas, la comunidad y los medios de comunicación deben tener en cuenta que:

*La ayuda financiera es una necesidad inmediata para las víctimas de un desastre. Las contribuciones deben efectuarse a través de una organización voluntaria reconocida, que sea garantía de que los dineros tendrán el uso correcto.
  
*Antes de donar ropa, medicamentos o comida, debe esperarse las instrucciones que en ese sentido impartan las instituciones oficiales. Experiencias anteriores han demostrado el esfuerzo agotador que tienen que hacer los cuerpos de atención y socorro para clasificar las donaciones, además de recibir medicamentos con fecha vencida o del tipo que no se necesitan, ropa inservible para la ocasión o para el lugar, enlatados con fecha de uso expirada.
  
*Los voluntarios deberán actuar bajo la coordinación de entidades voluntarias reconocidas como la Cruz Roja o ProteccionCivil, que conocen las necesidades y están preparadas para atender los tipos de necesidad. Los comités locales de emergencia municipales también tienen la función de coordinar los esfuerzos de ayuda durante los desastres.

*Las organizaciones comunales y grupos de personas deberán estar en contacto con los organismos oficiales para saber qué se necesita, cómo y adónde enviarlo.

El Sistema Nacional de Protección Civil de acuerdo a las necesidades identificadas en las zonas afectadas por las recientes lluvias, solicita a la población en general que desee colaborar con algún tipo de ayuda, hacerla llegar a las Gobernaciones Departamentales o Alcaldías municipales del país, en donde se les entregará un recibo de su donación.

DETALLE DE LA AYUDA REQUERIDA:

1.ALIMENTOS: Comida o bebidas enlatadas, embolsadas, que no requieran preparación alguna; bebidas embotelladas (plástico);  Agua embotellada
 
2.Colchonetas, Frazadas, Carpetas o plásticos grandes para resguardarse del frío o de la lluvia.
 
3.UTENSILIOS: Platos y  vasos desechables o plásticos.
 
4.KIT DE LIMPIEZA: Jabón de baño, pasta dental, cepillo de dientes, toallas sanitarias, toallas de baño.

La ayuda puede ser enviada al Comando de Apoyo Logístico de la Fuerza Armada (CALFA), conocido como Maestranza; Cruz Roja, Cruz Verde, Comités de apoyo y Alcadías de su comunidad".

Trompudo 


PS: Norman Quijano sigue con la tala de árboles en la capital. Que algún ministerio le pare el carro, por favor!  Norman, dónde están las bóvedas que prometiste? No nos dijiste que unos empresarios ya te habían dado el pisto para construirlas?

Ahora los medios de la derecha sí que se han mandado con los reportajes escritos, gráficos, radiales y televisivos. Nos han presentado hasta la saciedad, cifras, estadísticas, muertos, etc. Simple voluntad de trabajo perodístico, morbosidad o ganas de presionar al nuevo gobierno. Ojalá y hubieran trabajado así para cuando el huracán Stan! 

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lunes, noviembre 09, 2009

La Fuerza Armada en contra de quién?

Al final, la derecha no partidaria se salió con la suya, obligando al gobierno para que sacara el ejército a las calles. Mientras ARENA padece múltiples problemas, producto de sus divisiones internas, la derecha no partidaria sigue teniendo la manija en el país. Y es que pareciera que el presidente se deja doblar el brazo muy fácilmente, más parece un presidente preocupado por lo que esta derecha dirá de él.

Puesto así el rumbo del país, con la Fuerza Armada en las calles durante 180 días, es necesario precisar la razón del por qué los efectivos están en las calles. En primer lugar debemos señalar que tanto en este contexto, como en otros durante los gobiernos de ARENA, el sacar a la Fuerza Armada a la calle no ha dado los frutos esperados. Ahora se cataloga como el último eslabón para lidiar con la delincuencia, como si hace años no hemos estado tan asediados por esa violencia y como si las razones de la delincuencia no fueran estructurales.

En segundo lugar, es importante señalar que desde Washington se ha iniciado una nueva remilitarización del continente, comenzando con Honduras y el Golpe de Estado, pasando por las bases militares en Colombia, el intento de Golpe de Estado en Paraguay. Ahora, El Salvador fácilmente saca a los de verde olivo a la calle. El objetivo claro de Washington es recuperar el terreno perdido en su hegemonía, y que ahora se asiente con la rudeza de las armas.

Tal parece que sacar a la calle a la Fuerza Armada tiene un propósito político y no es precisamente el de intimidar a los delincuentes, sino intimidar a todas las fuerzas de izquierda que están pensando en un proyecto revolucionario en el país, así debe entenderse, esto incluye al FMLN, especialmente a los dirigentes que de vez en cuando se les sale la "blasfemia" de hablar de socialismo, cuando la derecha está muy conforme con el gobierno Socialdemócrata instaurado por este partido.

Por parte de la ciudadanía debe de haber un ojo crítico respecto a esto, ya que un aplacamiento en las estadísticas puede ser vendido como un triunfo de la Fuerza Armada, que hoy nos salva de la delincuencia, pero que después nos podría salvar de nuevo del "comunismo". Esto es lo peligroso, porque la guerra de 12 años y el producto de ello estará perdido. El avance de la democratización de la sociedad salvadoreña estará sufriendo un severo revés. De paso, hay voces anónimas que piden que se reviva la Sombra Negra y los Escuadrones de la Muerte "para lidiar con los delincuentes".

Tal como se ha dicho en este espacio muchas veces, el ataque contra el fenómeno de la violencia y de la delincuencia, no encontrará ningún asidero con medidas coercitivas, porque él es fruto de las medidas violentas aplicadas por el neoliberalismo, que ahora, en tiempos de crisis, se han multiplicado; cualquier esfuerzo encaminado a subsanar maquilladamente este problema, dará contra el suelo fácilmente.

Es necesario que la cultura de violencia de tipo económica, política y social cambie en la mente de la sociedad; es necesario crear una cultura de solidaridad, de armonía, donde los jóvenes encuentre oportunidades reales y donde educarse no dependa del dinero, donde ser artista no sea un pecado, donde la pobreza sea un mal que todos y todas deberíamos erradicar decididamente, donde la riqueza sea repartida equitativamente. Esta concepción rompe con el capitalismo, que mientras más feroz, más violento contra la sociedad. La violencia es el fruto, y mientras no decidamos erradicar el capitalismo neoliberal, estamos condenados a lidiar con sus consecuencias.

Carlos Molina
TRES

Leer tambien : "Un enfoque militarista no resolvería el problema", por Roberto Lorenzana.

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domingo, noviembre 08, 2009

La crisis del sistema político electoral

La renovación de la junta directiva de la Asamblea Legislativa, no ha logrado, sino excepcionalmente, sacudir el interés y la pasión de los salvadoreños fuera de los arreglos y las pugnas sordas que dentro de los partidos con registro oficial y con cuotas en las distintas comisiones -y con especialidad en Arena y el PCN- se desarrollan para configurar el nuevo orden en la cámara de diputados. Desde luego, en el mapa político nacional, nada será igual luego de la profunda escisión experimentada por el ahora partido de oposición.

Guardando las inevitables desproporciones, la situación se complica para el partido Arena, ya que no puede lograr ni mayoría simple con su tradicional apéndice, el  Partido de Conciliación Nacional, mientras que el FMLN puede hacerlo tanto con los votos de los “rebeldes”, como con los diputados del PCN. En términos simples y aritméticos, Cristiani y el Coena han perdido protagonismo y, si ustedes lo prefieren, un balance en la Asamblea Legislativa. Para el partido oficial y el mismo gobierno, en cambio, ese es el botín es la esperanza, es la meta para lograr la aprobación de leyes importantes, comenzando con el Presupuesto General de la Nación, la Ley de Ordenamiento Territorial, la Ley de Tarjetas de Créditos, la Ley de Acceso a la Información y todos los cambios anunciados en la Reforma Fiscal, próxima a ser presentada por el Ministerio de Hacienda.

La rebanada del pastel es pírrica para la derecha en su conjunto, sobre todo para políticos dew laderecha, tan dóciles como Rodolfo Parker, del PDC y Ciro Cruz Zepeda, del PCN, aunque a este último se le ha garantizado la permanencia en la presidencia de la Asamblea Legislativa, hasta enero de 2011, plazo en el cual será sustituido por Sigfrido Reyes,  miembro del FMLN.

Los salvadoreños, si nos atenemos a los sondeos de opinión realizados por un canal de televisión y por encuestas serias, rechazan por amplia mayoría al diputado Zepeda, a quien consideran un “político deshonesto y responsable de la aprobación de muchas leyes lesivas a la población”. Se recuerda su participación en el aumento al Impuesto al Valor Agregado (IVA),  en la venta de varias empresas estatales como las Telecomunicaciones (ANTEL), en la  privatización de la distribución de energía eléctrica (CAESS), en la privatización de las pensiones, la dolarización y tantos “madrugones” más.

Pero todo eso que comienza con la escisión de Arena y continúa con los pulsos legislativos, es nada más pugna interna, un capítulo de lo que podríamos llamar "el juego legalista", los espacios necesarios para unos, los golpes bajos para otros y la pérdida gradual de poder para los que desde siempre han manejado los hilos y las marionetas de la política nacional.

Si bien para los dirigentes de la derecha recalcitrante, la posición de los doce diputados rebeldes “tiene poca importancia” y por el contrario “Arena saldrá revitalizada” (según declaraciones de Gloria Salguero y Hugo Barrera), lo cierto es que en  los salvadoreños es téan anclada la idea del el principio del fin de un partido político y su gran mayoría de dirigentes y ex funcionarios con sendos señalamientos de corrupción, desfalco, contrabando, evasión y elusión fiscal. Es decir, podrán concretar la expulsión de los que ellos llaman “mala hierba”, pero no podrán detener la desintegración paulatina de un instituto político creado y financiado por la derecha oligárquica.

No es simplemente “salir fortalecido” de una aguda crisis, pues no se trata de limpiar de maleza el cultivo de cereales, sino que los problemas se originan en el autoritarismo, en la pugna por el poder y en la descomposición interna del partido, producto de la ambición, la soberbia y la prepotencia de muchos de sus dirigentes acostumbrados a mandar y a que se cumplan las órdenes, tal y como hacen con sus empleados y trabajadores de empresas y haciendas. Se les ha terminado el “poder de la exclusividad” de las decisiones fundamentales, como son: el control del aparato legislativo, de los mismos partidos apéndices y de sus resignadas comparsas.

Dentro de ese enmarañado proceso de “depuración” y de “arreglos internos” con bases y mandos medios, la estructura básica de Arena obliga, ahora sí, a un reparto entre los distintos sectores del partido, como un intento necesario para detener la crónica de una muerte anunciada. Las elecciones para diputados y concejos municipales ya se acercan y los dirigentes saben que no la tienen fácil, pues el mismo gobierno y el partido FMLN no les están facilitando las cosas y, por el contrario, desde el ejecutivo se están realizando muchas obras y proyectos que en estos primeros meses han sido bien recibidos por la población.

El presidente Funes no se ha distanciado de las cúpulas empresariales y las reformas tímidas que se anuncian dentro del pacto fiscal deberán ser consensuadas con los “grandes empresarios”; esperamos que también con los sindicatos, la mediana y pequeña empresa, los cooperativistas y todos aquellos sectores que son parte de las “fuerzas vivas” y actores de la producción nacional.

La necesaria reestructuración en el Órgano Legislativo, en la composición de los partidos políticos, debe pasar también por unas reformas sustanciales al sistema electoral; lo decimos porque otra de nuestras particularidades electorales es la costumbre, ya hecha tradición, de dar una curul, por ejemplo, a un locutor, otro a un dirigente campesino, sendas candidaturas para quienes presiden esas organizaciones de profesionistas, como economistas, ingenieros, arquitectos, médicos…etc., sin que el acomodo de jurisdicciones tropiece con preocupaciones de seleccionar atinadamente el distrito conveniente. Esto es, ustedes lo han visto en periodos electorales, que el dominio inexorable de un solo partido obliga a atender y a decidir los problemas electorales mucho antes de la elección, con lo cual ni siquiera los directamente favorecidos mantienen interés por una decisión ya conocida, saboreada o lamentada de antemano.

Los problemas partidarios, la pugna por el poder, las divisiones en el mismo seno de la Asamblea Legislativa, la inequidad en la selección de candidatos, deberían resolverse con una Ley de Partidos Políticos, por cierto una deuda pendiente de los llamados “padres de la patria”. Porque aun dentro de la desproporción obvia, el conjunto de los partidos políticos con registro oficial está totalmente fuera de la realidad actual del país.

Una respuesta contundente a este sistema, es el incrementado abstencionismo que es un claro rechazo y repudio de los ciudadanos ante ese cuadro partidista del que están explicablemente excluidas las corrientes mejor definidas de izquierda y derecha. Cuando los funcionarios gubernamentales y los oradores parlamentarios hablan de que en la Asamblea Legislativa están representadas todas las corrientes ideológicas que se advierten en el ámbito de la patria, saben que están mintiendo, convicción íntima que comparten quienes los escuchan y los aplauden.

No es esta ocasión de insistir en la exposición de las tremendas deficiencias, confusión e indefiniciones de que adolecen el artificial juego de partidos sostenido ya inútilmente, pues a nadie será posible hacerle creer que el PDC o el grupo de los doce diputados “rebeldes” de Arena, representan una viva corriente política dentro del panorama complicado de la problemática nacional. Si se dan reformas al sistema electoral, estas quedarán, frente a la próxima elección de diputados y concejos municipales, como un aumento de la dosis de estímulo y vitaminas que reciben las precarias minorías frente al FMLN, pues por lo que se ve, no hay ya tiempo ni oportunidad de vitalizar el cuadro partidista con corrientes auténticas, mucho menos de “resucitar” desde la sala de cuidados intensivos a una fiera gravemente herida, como lo es, ciertamente, Arena.

Las divisiones en este partido de derecha, como el abstencionismo a que hemos aludido, no son sólo un síntoma de la crisis universal de la democracia formalista. Es, en nuestro país, una prueba del descrédito, de la ya manifiesta y comprobada ineficacia de sistemas carcomidos que funcionaron demasiado tiempo, con las administraciones corruptas de los regímenes areneros, pero que deben ser sustituidos en sus características básicas. Por eso la impostergable necesidad de reformar profundamente el sistema electoral y aprobar en la Asamblea Legislativa una moderna Ley de Partidos Políticos.

Pocote

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sábado, noviembre 07, 2009

Abatido, Estados Unidos busca salvarse en Honduras

Después de varias derrotas políticas y militares en el mundo, Estados Unidos aprieta en Latinoamérica, aplicando una doble moral política: mientras aparenta facilitar una solución de la crisis en Honduras, firma un pacto para legalizar sus operaciones en 7 bases militares en Colombia, amenazando a Sudamérica.



Estados Unidos, de derrota en derrota.

El 28 de octubre, mientras el Subssecretario de Estado estadounidense, Thomas Shannon, trataba de imponerles a los golpistas una solución al confl icto hondureño, en la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), representantes de 187 paísescondenaban a Estados Unidos por el criminal bloqueo contra Cuba.

Por otra parte, a las tropas invasoras de Estados Unidos en Afganistán les están dando revés y derecho. Son tantas las bajas que sufren que en octubre se retiraron de 4 bases importantes en la frontera con Paquistán, quedando reducidos en Kabul, la capital.


Estados Unidos se mete y se la juega en nuestros países

La Organización de Estados Americanos (OEA) y la ONU no lograron doblegar a los golpistas para que restituyeran en su cargo al legítimo y democráticamente constituido Presidente Manuel Zelaya. Vino Thomas Shannon y el 30 de octubre hubo un “acuerdo” en el que le ordenó a los golpistas convocar al Congreso para encaminar la restitución de Zelaya. El gobierno de Estados Unidos le está dando largas al asunto porque si la restitución de Zelaya se da, los partidos golpistas, que son de la oligarquía hondureña, podrían tener hasta una derrota electoral por parte de la Resistencia.

Ha quedado muy claro que el gobierno de Estados Unidos está manejando las palancas del Golpe de Estado y las claves para su solución.

Con el “acuerdo” Estados Unidos busca dos cosas:

• Dar la apariencia de defender la democracia y ocultar su complicidad con las fuerzas represivas golpistas que han causado una veintena de muertos y miles de personas heridas y capturadas.

• Encubrir su estrategia militar contra los gobiernos y movimientos populares y de izquierda de América Latina, apareciendo como “bueno” en Honduras mientras entierra sus garras en territorio colombiano con la firma del acuerdo de funcionamiento de 7 bases militares.

Honduras es el centro de un remolino que abarca a toda Latinoamérica, donde Estados Unidos se está jugando su futuro como potencia derrotada en otras partes del mundo.

Colaboración
Equipo Maíz

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